Señales de deshidratación y por qué debes hidratarte
Publicado el junio 15, 2026 por admin
La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que recibe. Puede presentarse por calor, ejercicio, fiebre, diarrea, vómito, consumo de alcohol o por no tomar suficiente agua durante el día.
En adultos, las señales comunes incluyen sed intensa, boca seca o pegajosa, orina escasa o de color amarillo oscuro, cansancio, dolor de cabeza, mareo, piel seca y calambres musculares.
MedlinePlus señala que la sed, la boca seca, orinar o sudar menos de lo habitual, la orina oscura, la piel seca, el cansancio y los mareos son síntomas frecuentes de deshidratación en adultos.
Aunque puede comenzar como un malestar leve, la deshidratación puede avanzar y provocar complicaciones si no se atiende. El riesgo aumenta en días calurosos, durante actividad física intensa o cuando hay diarrea y vómito.
Hay señales de alarma que requieren atención médica. Entre ellas están confusión, desmayo, somnolencia extrema, latidos rápidos, ojos hundidos, piel que tarda en volver a su lugar al pellizcarla suavemente e incapacidad para retener líquidos.
Mayo Clinic recomienda llamar a un profesional de la salud si una persona tiene diarrea durante 24 horas o más, está confundida, está más somnolienta o menos activa de lo normal, no puede retener líquidos, presenta fiebre alta o evacua con sangre o heces negras.
La deshidratación severa puede causar desequilibrios de electrolitos, golpe de calor, problemas renales, choque y otras complicaciones graves. Cuando hay falta de energía marcada o la persona no responde adecuadamente, Mayo Clinic recomienda buscar atención inmediata en un hospital.
En bebés y niños, la vigilancia debe ser mayor. Las señales incluyen boca y lengua secas, llanto sin lágrimas, pañal seco durante tres horas o más, fiebre alta, irritabilidad, sueño excesivo y ojos hundidos.
MedlinePlus advierte que los bebés y niños pequeños pueden mostrar deshidratación con boca seca, ausencia de lágrimas al llorar, falta de pañales mojados durante tres horas o más, fiebre alta, somnolencia, irritabilidad y ojos hundidos.
Mantenerse hidratado es importante porque el agua ayuda a regular la temperatura corporal, transportar nutrientes, favorecer la digestión, eliminar desechos, proteger la función renal y mantener la concentración.
El CDC señala que tomar suficiente agua puede prevenir la deshidratación, la cual puede causar confusión mental, cambios de ánimo, sobrecalentamiento, estreñimiento y cálculos renales.
Para prevenir la deshidratación, conviene tomar agua durante el día y no esperar sólo a tener sed. También hay que aumentar líquidos si hace calor, se hace ejercicio, hay fiebre, vómito, diarrea o sudoración abundante.
Las frutas y verduras con alto contenido de agua también pueden ayudar. Sandía, pepino, naranja, melón y jícama son opciones útiles dentro de una alimentación equilibrada.
La regla práctica es simple: la sed puede ser una señal tardía. Hidratarse a tiempo ayuda a cuidar energía, concentración, digestión y salud general.